Carl Cox abrió el escenario principal de Tomorrowland y esto pasó

Este fin de semana se celebra la décimo tercera edición de Tomorrowland en su sede principal: Boom, Bélgica. Un festival que no puede crecer en capacidad de espectadores pero sí en calidad de producción y curaduría musical. El reto este año: ¿cómo hacemos para seguir siendo el festival líder en el mundo de la música electrónica?

Más que en otros años, Tomorrowland en esta edición apuntó por momentos clave como la inclusión de un escenario que revive uno de los festivales propiedad de la misma promotora, como es el Trance Energy donde hemos visto desfilar a las leyendas que construyeron ese género, así como la inclusión de gente como Carl Cox y Eric Prydz en el escenario principal. Desde el año pasado, Paul Kalkbrenner hizo un legendario set desde el escenario principal, rodeado de sintetizadores y consolas análogas. Es importante hacer énfasis en estos momentos no porque sea un hito en la historia, sino que nos enseña el pulso de la escena internacional. Cada vez comienzan a haber más fanáticos de géneros que no son necesariamente, “put your hands up” (puchojenso, en latín), y que disfrutan por igual los eventos masivos.

Imagínense la adrenalina con la que entra la gente a este festival. Estás en un lugar muy exclusivo donde los boletos se terminan en menos de 15 minutos a través de Internet, y te han vendido tan bien la experiencia del escenario principal, que ni siquiera imaginas lo que te puede esperar este año. Sólo sabes que estás a punto de presenciar un momento único que sólo unos cuantos miles pueden ver en persona, mientras millones lo ven desde su casa.

Carl Cox se presentó el viernes para abrir el mainstage de Tomorrowland. Tocó una sesión de tres horas de las que hay mucho que aprenderle:

Abrieron las puertas y son decenas las personas que van llegando a este espacio donde se configura el escenario principal. Los primeros minutos de esta sesión se puede apreciar a Carl Cox muy feliz, con cara de expectativa de qué pasará, sin dudar un solo segundo, de la música que está tocando. No hay presión, no hay estrés, sólo felicidad y su distintivo baile dentro de la cabina. La gente: sorprendida.

Por tantos años se ha construido una idea de lo que este escenario representa para el mundo gracias a los famosísimos aftermovies, que ver este tipo de artistas (Carl una leyenda general de la música electrónica) debe ser un momento que sin duda, rompe las expectativas de todas las personas. El nombre de este famoso DJ es uno de los pocos que en el mundo, puedes decir, “sí, he escuchado hablar sobre él, me suena”. La gran mayoría de los asistentes de este festival, no compran un boleto para verlo a él específicamente, aunque sepan de su existencia, y del famoso comentario, “es una leyenda”. Que de eso, a disfrutarlo, hay un paso abismal. El acierto del festival: ponerlo en el lugar menos común para la generación de hoy.

En ningún momento se le ve una cara de poco confort sobre el escenario por sentir presión de la gente que llega corriendo ahí, tenga necesidad de empezar a levantar los brazos en el aire y gritar por el éxtasis que le genera el drop. Carl, todo un profesional que con tranquilidad sabe recibir a los nuevos invitados a su mundo, “¿cómo están Tomorrowlands? Bienvenidos a su casa”. Sonríe, baila, continúa en su mezcla, mira el público para entender si lo que está tocando está seduciendo a todos los pies de la pista de baile. Continúa en la mezcla, ni siquiera se cohibe por estar en el espacio donde sus otros compañeros de la escena lo han hecho 100% comercial, se fusiona con el escenario y el público. Logra la unidad. Sus fans lo siguen hasta allí, y los que no lo conocen, lo fotografían, quieren entender qué está sonando y se contagian de la energía de los que sí lo han bailado antes. La apuesta: gana la casa.

Quien haya sido el responsable de decir meses atrás, “necesitamos empezar a combinar más los géneros del underground con lo EDM”, merece todos los aplausos. Es muy agradable saber que fueron por alguien que es leyenda, no sólo porque la gente lo dice, sino que su experiencia en las pistas de baile por todo el mundo, es lo que le ha dado ese prestigio. Carl sabe leer a la gente, sabe componer sesiones y no necesita la fama. Su ego no es más grande que el escenario, ni viceversa. Tomorrowland 2017 hasta hoy, ha hecho un trabajo ejemplar en ir conectando este cambio generacional y de géneros que están de moda.

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