¿A dónde se van los famosos cuando mueren?

Tenía 11 años de edad cuando me encantaba ser inspirado por cualquier tipo de artista. Es una de las edades donde siento yo, la gran mayoría de la gente se transforma y empieza a perfil, porque ni eres tan niño, pero no eres un adolescente tan molesto, estás en el limbo donde todavía es más la felicidad que la dureza de los cambios. Una de las personas que más me inspiraba, no por su filosofía de vida, o porque yo quisiera ser cantante, sino por la actitud que proyectaba en los videoclips, era Chester Bennington.

Nunca fui un experto de Linkin Park la verdad, aunque Hybryd Theory me marcó como a cualquier otro de mis amigos. Todos llegábamos a la escuela a platicar de las canciones que estaban en ese disco o los videoclips. Todos se sentían identificados con alguien de la banda. A mí me gustaba mucho el estilo de Chester, sobre todo el de vestir. Siempre fui un skater frustrado. Nunca quise se rockero por completo, pero me gustaba mucho intentar vestirme como él en sus videos. No sé por qué, les digo, sólo era un niño de 11 años que le gustaba imitar todo lo que había afuera.

Me es muy complicado digerir este tipo de muertes, no porque yo sea un pariente de Chester, o porque sea un enloquecido fan de él que lo sentía como un hermano que podía ver con regularidad. Siento mucha confusión de ver la reacción de la gente porque hoy, más que nunca, estamos tan conectados con todo tipo de opiniones, que a veces uno no sabe cómo afrontar este tipo de momentos. Si te atreves a declarar en tu Facebook que te dolió su muerte, siempre hay dos personas más que se van a quejar de los que se expresan en Facebook ante este tipo de situaciones. Hay quienes se burlan de esto, como si estuviera mal sentirse triste porque alguien que sentías cercano, se muere. ¿O sea, cómo?

Jamás hablé con Chester, ni siquiera lo fui a ver a un concierto, pero me gustaba mucho la música de la banda. Eso, lo disfrutaba. No hay gran ciencia. A los 11 años nadie me regañó por impuro, “por no saber lo suficiente del rock”, o si estaba mal admirarlos. Yo era como cualquier ser humano que llegaba a su casa a prender la tele, ver MTV por horas, hacer tarea, y después escuchar CDs por horas. Ahí estaba Linkin Park, siempre a la mano.

Esta es una de las primeras muertes que más he sentido un vacío en el estómago cuando te enteras. La música nos conecta de tal manera a un colectivo que no podemos ver, pero sí sentir, que claro que cuando alguien así de importante se va, sentimos muy extraño. Si no era nuestro familiar, ni nuestro amigo, ¿por qué nos duele? Esta sensación de estar confundido es porque sabemos que se va un ser humano, sea malo o bueno, siempre nos da un sentimiento de, “caray, qué triste”. Cuando alguien que te marcó en cierto punto de la vida por el talento que tenía, sabemos que se va alguien que pudo lograr lo que la gran mayoría de los seres humanos en este planeta no hacen: seguir su pasión.

Cuando alguien como Chester se va, ¿a dónde se va? Yo le diría a mi Trino de 11 años, que se fue a la mejor gira de su vida, a un lugar, donde nada, ni nadie, tiene que preocuparte.

@trinodj

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